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UN FIN DE SEMANA EN EL MONCAYO



Tras salir tarde de Madrid (mea culpa) llegamos al Albergue a la 1 y pillamos al alberguero de chiripa. Dormimos sin sábanas pero no nos importó demasiado. Desayuno abundante a base de leche o colacao, zumo de bote, galletas y biscotes, mermelada y mantequilla. Como suele ser habitual, masticando a dos carrillos. El día amanecía soleado y en la primera cuesta empezó a sobrar la ropa. Teníamos en mente hacer una vuelta al Macizo del Moncayo, subiendo un collado, para que se hiciera más corta que la Calcenada, y en un cruce, en vez de bajar al pueblo que empieza por "B" (Beratón), decidimos atacar la cumbre, por si el domingo está el tiempo peor. Así que, tras reponer un poco las fuerzas en un refugio reciente, nos desviamos al pico Lobera, al que llegamos pateando. La vegetación ha volado y el viento sopla bien, así que la ropa vuelve a salir de la mochila para taparnos, cada uno se viste cuando el cuerpo se lo pide. Llevamos más de cuatro horas ciclando cuando vemos al primer humano del día, sin contar los cazadores de la mañana; un montañero que no sube por la típica vía al Moncayo. Al llegar a la ruta habitual, ya son varios con los que nos cruzamos, y sus caras, al ver unas bicis a esas alturas, son un poema.
Alcanzamos el Moncayo, tb llamado San Miguel, 2.315m. Es la montaña más alta de las provincias de Zaragoza, Soria, y del sistema ibérico. Su macizo montañoso destaca sobre toda la comarca, y le tenía muuchas ganas de verlos desde las carreteras cercanas, cuando he ido al Pirineo. ¡Lo que no me imaginé nunca es que la primera ascensión sería en bici!
Arriba el frío arrecia, así que tras las cuatro fotos de rigor empezamos el descenso. Ya es casualidad que la única nube que cubrió la cumbre coincidió con nuestra visita... . En la bajada al collado Tunin machaca la cubierta tubeless; como el roto fue pequeño, con poner una cámara se arregló el problema. Daños colaterales: las manos de Sergio heladitas y una bota sellada con el látex de dentro de la rueda... Decidimos bajar al Santuario del Moncayo, la típica ruta montañera, pero de ciclable no tiene nada! El cartel que avisa del peligro de caída nos avisa a contramano, y cuando ya hemos bajado lo peor... bueno, tras un pateo algo penoso llegamos al bosque. Senderito muy técnico, y con placas de hielo, pero al menos ahora sí ciclamos. Un tramo trialero bestia y llegamos al Santuario, donde los domingueros han llegado en coche y se les oye por el móvil "sí, estoy en el Moncayo..." ¡y una mierda pa tí!
Pillamos agua y en vez de bajar por pista tomamos el sendero del pedregal. Con ese nombre no esperaba una autopista de 6 carriles, pero leñe, es que lo de las "cabezas de niño" se queda corto para describirlo! Cruzamos la pista que usan los coches varias veces, y menos mal, con cada cruce el sendero se suaviza algo. Seguimos asombrando senderistas. -"¿De dónde venís? -"Del Moncayo" -"¿¡Pero habeis subido en bici!?".¡¡Pues sí pues sí!! La ruta ha sido la caña, pero apenas queda una hora de sol y estamos a más de 8 km. del Albergue. No pasa nada, es todo pista o carretera de poco uso, y aun así nos marcamos una pista paralela para terminar de partir piedras. Al final hemos resistido a base de barritas, plátanos, una ensalada de lata y una bolsa de frutos secos, nada decente en fin. Total, que a pesar de faltar poco más de dos horas para la cena, nos metemos unos bocatas de media barra entre pecho y espalda, con su cerveza correspondiente al llegar al Albergue, donde aún quedaba sol para ver las calles.
Nos da tiempo para visitar el pueblo: su bar-cámara de gas , sus restos de murallas, su iglesia románica y su torre de dos trozos, y sus perros ladrando. Vuelta al albergue, cena con vino y a la camita a las 10 que es tarde. Jose y yo intentamos hacer un coro de ronquidos, y Sergio nos acompaña con un solo de voy-a-mear-y-a-beber-agua percusión style.
Amanece el Domingo claro pero frío. Tunin se viste de largo desde el principio, y eso lo dice todo... nos hacen un picnic en el Albergue, otro bocata de media barra, tras ir Jose y yo a buscar en coche el pan a Vera, 5km más abajo. Nuevo desayuno a saco, esta vez con pan tostao en vez de biscotes.
Salimos ahora hacia el santuario, y para amenizar la subida nos damos un rodeillo para bajar un senderito técnico. No todo va a ser pista o carretera!. Subiendo peto la cadena, nada nada, un eslabón de cierre y listos. (Creo que era de 8v, ya lo veré luego). Vamos subiendo tendidos, joer cómo sube Jose!. Como se emociona al poder ponerse de pie en la bici, nos da el palo y tira parriba . La nieve aquí es hielo, y toca hacer equilibrios. Nueva avería: una rama tuerce la caja del cambio de Jose, y Sergio se la endereza tirando a ojímetro. Fin de nuestra pista, fin de la pista para coches, camino muy pedregoso y muy helado; los domingueros van con mucho ojito. Las vistas son estupendas.
En el santuario-restaurante-albergue decidimos pedirnos otro bocata y una cerveza o cocacola. Así nos tomamos un bocata calentito, a costa de dejar el que llevamos en la mochila para después. De propina, me pido un "quemadillo": ron, azúcar, se quema, y se apaga con leche. Guau!
Salimos del santuario; pillamos agua en la misma fuente de ayer y Tunin pregunta a unos montañeros que bajan del Moncayo. Uno dice -"... oye, unas huellas de ruedas que había en la cima, ¿eran vuestras?"
Respecto a nuestras dudas, no nos sacan de ellas, así que vamos a explorar. Tomamos un GR marcado entre los árboles. No parece muy ciclable, pero al menos sabemos que nos lleva al collado de Bellido. Pasamos sobre la ermita de San Gaudosio. ¡Con ese nombre, y tan retirada, cómo no va a haber falta de vocaciones religiosas! El sendero, que según Tunin, sigue una curva de nivel, sigue subiendo. Nos da igual: nos hemos metido en mitad del fregado y sólo saldremos de él hacia adelante. Vamos siguiendo unas huellas, ya que las piedras pintadas de blanco y rojo las tapa la nieve y las estacas de GR no levantan dos palmos del suelo. A veces un bosquecillo nos tapa del viento que baja por la ladera, en realidad una niebla llorona. Bajamos de 0ºC, pero no tenemos frío. Seguimos subiendo, ya que el collado está a 1.820 y hemos salido desde 1.620 m. Hasta las huellas de montañeros se retiran, y Jose, que comanda el grupo, tiene que adivinar el camino. El vídeo lo dice todo. Al final llegamos al puñetero collado. Personalmente pienso que de bajada, en verano, es igualmente inciclable, pero sé que Tunin lo intentará algún día... Estamos a unos 600 metros del refugio de ayer. pero ahora toca bajar al albergue. De nuevo vamos con la hora en el culo; estamos a 1.100 metros por encima de Alcalá del Moncayo, y a unos 10 km en línea recta. Son las 16:30.
Y las exploraciones son lo que tienen, que a veces salen bien!. Por la pista por la que ¡al fin! ciclamos sale a la derecha otra hecha de dos roderas nada más. Decidimos seguirla, y de paso seguir al todo terreno que baja por ella a todo trapo. En mi vida he bajado más a lo bestia. El freno de delante apenas frenaba, el de atrás era todo o nada, y de las vibraciones se me soltó la pinza delantera y en ciclocomputador se giró sobre el manillar y se me quedó mirando al suelo! Dimos caza al 4X4 y seguimos camino del río Huecha, o al menos de su barranco, que estaba el cauce más seco que el ojo de la Inés. Y así, tras pasar por la reserva salvaje para la recuperación de la cabra moncaína, qué mal huele la jodía, volvimos al albuergue, a tripearnos el bocata que nos llevamos en la mochila todo el día.

Autor: Jorge (Despistao)


Moncayo BTT 2008_02_16-17

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