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POWERADE MADRID-TAJO INTERNACIONAL-LISBOA NON STOP BY MRW, NUESTRA ZONA DE JUEGOS


Escuela de Ciclismo Cáceres Bike

Ocho integrantes de la Escuela de Ciclismo Cáceres Bike lograron completar una de las pruebas ciclistas de montaña más reconocida y dura del mundo, la Powerade Non Stop Madrid-Tajo Internacional-Lisboa Non Stop by MRW.
Con un sistema de parejas tutorizadas, y la supervisión, control y asistencia de un gran grupo humano, cuatro ciclistas sub 23, y cuatro de la Escuela Juvenil, consiguieron tomar la partida en Las Rozas, y cruzar la línea de meta en Lisboa, más de 770km, en 44 horas.
Álvaro Sánchez, Daniel Moreno, Manuel Márquez y Pablo Romero, todo ellos sub23, se encargaron de velar, y ser compañeros de aventuras, de Adrián Barrado, Jaime Escribano, Javier Moreno y Pablo Tirado, pertenecientes al equipo juvenil de la Escuela de Ciclismo Cáceres Bike.
Muy alejados de cualquier idea de realizar la prueba en modo competición, y con el único objetivo de vivir una experiencia de vida única, los ocho jóvenes partieron hasta Las Rozas con una maleta cargada de ilusiones.
Con unos preparativos que han llevado meses, no solo entrenando el aspecto físico, si no ampliando conocimientos sobre nutrición, hidratación, control de ritmos, gestión de esfuerzos, y otros muchos temas para poder superar este gran reto. Tomaban la salida, con un control y supervisión desde dentro y fuera de la prueba.
En una de las carreras ciclistas con una mayor incertidumbre, se controlaban variables como el peso, los tiempos, los descansos, horas de sueño, zonas de pulso, temperatura, características, perfiles ciclistas,… Tratando de atender el mayor número de detalles para que fuese una experiencia lo más positiva y segura.
Los dos equipos más jóvenes de la prueba, y con el corredor más joven de la misma, supieron manejar todas las dificultades presentadas, y completar los 770km sin ninguna incidencia a reseñar.
Adrián Barrado, el más joven en superar este reto, y Pablo Romero, ciclista sub23 y monitor de la Escuela de Ciclismo, fueron los encargados de tomar la salida en Las Rozas y recorrer los primeros kilómetros. Su cometido, llevar el testigo hasta Robledo de Chavela, con el menor esfuerzo posible, sin entrar en las disputas de posición y emociones de los primeros kilómetros, buscando un grupo trasero en el que ir cómodos, sin sobresaltos y a un ritmo en su zona de confort. Cumpliendo al 100% de su cometido, cedieron el testigo a la siguiente pareja. Siendo también los encargados de las etapas cinco y nueve, que realizaron en plena noche.
Javier Moreno, el mayor del equipo juvenil, y Álvaro Sánchez (Monitor deportivo y sub23), recogieron el testigo para la etapa dos, con la intención de llevarlo hasta Burgohondo, a un ritmo reducido, centrados en la hidratación y alimentación durante las primeras horas de pedaleo, refrescándose en cada punto de agua del recorrido, en los tramos de mayor calor, y explotando sus perfiles más rodadores al bajar la temperatura. Encargados de tres etapas, en cada una de ellas lograron mejorar los tiempos previstos, siendo los elegidos en hacer la última posta y llegar hasta Lisboa.
Pablo Tirado y Daniel Moreno, terceros en juego, tenían las dos etapas más duras por desnivel, aunque su auténtico desafío lo iban a encontrar en la séptima etapa, la más temida por todos los participantes por desnivel, dificultad técnica y las altas temperaturas. Con las instrucciones de no parar de beber, alimentarse y refrescarse durante toda la etapa, a la vez que evitar cualquier sobreesfuerzo, incluso parando a descansar en algún punto “fresco”, consiguieron finalizar la etapa, pasando el testigo, que esperaría en Cedillo, retenido, hasta que las horas de mayor calor quedasen atrás.
Los últimos en ponerse en acción, Jaime Escribano y Manuel Márquez (Graduado en CCAFYD), corredor sub23 y siendo director asistente, viviendo en primera persona las exigencias de la prueba, a la vez que supervisaba y tutorizaba a su compañero de viaje. Importancia de llevar la teoría a la práctica, aplicó su conocimiento para completar una cuarta etapa, entrando en Extremadura, bajo la ley del mínimo esfuerzo, reservándose para cruzar de España a Portugal, en otra de las etapas más duras del recorrido, donde junior y sub23 demostraron ser una pareja de lo más compenetrada.
La Powerade Madrid-Tajo-Internacional-Lisboa by MRW ya es una historia más para la Escuela de Ciclismo Cáceres Bike, cumpliendo su máxima de hacer cumplir los sueños de cualquier niño que sueñe con una bicicleta. Esta vez no tocaba competir, tan solo vivir una gran aventura, adquiriendo conocimientos y valores únicos, de la forma más segura posible. Objetivo cumplido. Hay muchas formas de vivir el ciclismo, esta es la nuestra.
Agradecer a la organización de la Powerade Madrid-Tajo Internacional-Lisboa Non Stop by MRW por la posibilidad que ha ofrecido a nuestros chicos de disfrutar esta gran experiencia, una cita ineludible para cualquier grupo de ciclistas de montaña que busquen una prueba única que produzca emociones únicas.
 

1 comentario:

  1. Mi agradecimiento a los organizadores de la prueba, especialmente a la Escuela de Ciclismo Cáceres Bike. Como padre de uno de los corredores quiero resaltar la motivación e ilusión demostrada por los jóvenes participantes, que además de ampliar sus límites personales han reforzado el valor de trabajar en equipo, colaborando con sus compañeros, confiando en los directores técnicos y persiguuendo un logro colectivo, más allá de la satisfacción individual, pues su mayor preocupación no ha sido hacer un buen papel ondividual, sino contribuír al resultado previsto en los entrenamientos para todo el equipo.
    En los tiempos que corren, aprender de esta manera este tipo de valores no tiene precio. No sólo importa el logro deportivo, adquirir valores para la vida es un aprendizaje único que se brinda a nuestros hijos. Como padres, no podemos dejar de agradecer a todas las personas que hacen posible estas experiencias y las ponen al alcance de los jóvenes. Ánimo y a seguir pedaleando.

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