🚴 La industria global del ciclismo ante una reconfiguración estructural: pérdidas económicas y cierre de tiendas en 2025–2026



La industria mundial del ciclismo atraviesa en 2025–2026 uno de los procesos de ajuste más significativos de su historia reciente. Tras el crecimiento excepcional vivido durante la pandemia de COVID-19 —cuando la bicicleta se convirtió en símbolo de movilidad segura, actividad física y alternativa al transporte público— el sector experimenta ahora una fase de contracción marcada por pérdidas económicas, reestructuraciones empresariales y cierres de tiendas históricas.


Lo que comenzó como un auge coyuntural impulsado por factores sanitarios y sociales ha derivado en una expansión productiva que, una vez normalizado el consumo, ha generado desequilibrios estructurales en toda la cadena de valor. Fabricantes, distribuidores, minoristas y proveedores de componentes enfrentan hoy un entorno radicalmente distinto al de 2020–2021.


El boom pandémico: expansión acelerada y decisiones estratégicas de riesgo



Durante los años 2020 y 2021, la bicicleta registró incrementos históricos en ventas globales. Las tiendas agotaban inventario, los tiempos de espera se extendían durante meses y el segmento de bicicletas eléctricas crecía a doble dígito en múltiples mercados.

Ante esta demanda extraordinaria, las empresas adoptaron decisiones estratégicas agresivas: aumentaron la producción, firmaron contratos de suministro a largo plazo, ampliaron instalaciones, contrataron personal y acumularon inventario como medida preventiva frente a posibles interrupciones logísticas.

En aquel contexto, estas decisiones eran coherentes con la dinámica del mercado. Sin embargo, implicaban un riesgo elevado si la demanda regresaba rápidamente a niveles normales.


Normalización de la demanda y exceso de inventario


A partir de 2023 comenzó la estabilización del consumo. La bicicleta dejó de ser una necesidad inmediata y volvió a posicionarse como bien duradero sujeto a ciclos de reposición más largos.

El principal problema fue el desfase entre producción y consumo real. Las consecuencias fueron visibles en toda la industria: almacenes saturados, cancelación de pedidos por distribuidores, descuentos masivos para liberar stock, deterioro del valor de inventario y presión creciente sobre la liquidez empresarial.

La guerra de precios afectó incluso a marcas de gama alta, erosionando márgenes y debilitando balances financieros.


Impacto en grandes empresas del sector


La presión económica se reflejó claramente en compañías de referencia internacional.


Canyon Bicycles, especializada en venta directa al consumidor, experimentó una reducción significativa en su valoración y rentabilidad. La caída de la demanda global y el entorno de descuentos agresivos afectaron su desempeño financiero, obligando a revisar previsiones y estructuras de costes.


Brompton Bicycle, icono británico de movilidad urbana, registró pérdidas en el ejercicio 2024–2025. Aunque mantiene una fuerte identidad de marca y posicionamiento premium, la desaceleración del consumo urbano y el encarecimiento del crédito impactaron sus resultados.


Por su parte, Campagnolo, histórico fabricante italiano de componentes de alta gama, sufrió la caída de pedidos provenientes de ensambladores y marcas de bicicletas de carretera. La ralentización del segmento racing afectó directamente su volumen de negocio.


El conglomerado europeo Accell Group enfrentó deterioros financieros relevantes derivados del sobrestock y la desaceleración en mercados clave como Alemania y Países Bajos. La reorganización interna y la optimización logística han sido parte de su estrategia de estabilización.


En conjunto, estas situaciones demuestran que incluso actores consolidados y con fuerte posicionamiento internacional no han sido inmunes al ajuste.


El canal minorista: el eslabón más vulnerable


Las tiendas físicas de ciclismo constituyen uno de los puntos más sensibles de la cadena de valor. Su modelo depende de rotación constante de inventario, márgenes relativamente ajustados y flujo continuo de clientes.


Cuando las ventas disminuyen y los descuentos reducen el beneficio por unidad, la sostenibilidad del negocio se ve comprometida. A ello se suman costes fijos elevados —alquileres comerciales, energía, personal— y la creciente competencia del comercio electrónico y la venta directa por parte de fabricantes.


En este contexto, numerosos comercios han cerrado en distintos países.


Cierre de tiendas en España y Europa


En España, tras el fuerte crecimiento pandémico, el mercado atraviesa una fase de estabilización con menor facturación global.


Tiendas especializadas como Gravel Planet Store en Barcelona cesaron actividad tras no poder sostener su modelo ante la sobreoferta y la presión promocional. ESCAPA Gallery también cerró dentro de un proceso de reorganización estratégica. Además, múltiples comercios independientes en diferentes ciudades han desaparecido debido a la caída de ventas y el aumento de costes operativos.


El caso de Karacol Sport es uno de los más representativos. Karacol fue durante décadas una de las tiendas de referencia del ciclismo urbano en Madrid, con presencia en la capital y con puntos de venta de gran tamaño en la Comunidad de Madrid. Después de más de 40 años operando, su tienda principal en la calle de Tortosa en Madrid cerró definitivamente sus puertas a finales de marzo de 2025 tras una larga trayectoria dentro del sector. La empresa, registrada recientemente en proceso de liquidación societaria, refleja las dificultades para sostener la actividad comercial en el contexto actual, a pesar de haber sido un punto de venta emblemático con varios miles de metros cuadrados de exposición y ventas en los años anteriores.


De hecho, en años recientes Karacol ya había experimentado cierres previos de grandes centros comerciales, como su establecimiento en Alcalá de Henares que dejó de funcionar antes de la pandemia, y su actividad se contrajo progresivamente antes de cesar operaciones. Para muchos aficionados y clientes habituales, este cierre no solo representa la desaparición de una tienda, sino también el fin de un punto de encuentro histórico para la comunidad ciclista de Madrid.


Otros comercios especializados en España también han tenido dificultades. Por ejemplo, Bicimanía, con sede en Madrid y presencia tradicional en la ciudad, ha afrontado una realidad de mercado muy exigente: mientras mantiene su tienda y taller físico, ha tenido que adaptar su oferta, reducir márgenes y apostar por promociones fuertes para poder competir en un entorno donde las ventas han bajado sostenidamente después de los picos pandémicos. la situacion actual es que la empresa esta en administracion judicial, y esta previsto el cierre de su sede en la calle Palencia. 


Más allá de estos casos puntuales, muchos negocios independientes en ciudades españolas han reportado problemas de abastecimiento, menor rotación de stock y presión de costes operativos. Talleres y tiendas pequeñas han cerrado o han reducido turnos de atención debido a la disminución de ventas y a la competencia de grandes marketplaces y plataformas de venta online. Algunos comerciantes han compartido en foros sectoriales experiencias de clientes frustrados por la falta de stock o tiempos de entrega prolongados, reflejando además la complejidad de mantener un negocio tradicional en un mercado con grandes presiones.


Estos cierres y reajustes empresarialess en España no solo impactan la disponibilidad de servicios de venta y reparación, sino también la vida comunitaria de los ciclistas locales, que ven desaparecer tiendas con décadas de historia o la reducción de opciones físicas en sus barrios.


En el Reino Unido, la situación refleja tendencias similares. Evans Cycles cerró varios puntos de venta dentro de su proceso de ajuste estructural. La histórica cooperativa Brixton Cycles, con más de cuatro décadas de actividad, cerró definitivamente en 2025. El incremento de alquileres comerciales y la competencia online han acelerado el cierre de negocios tradicionales.


Otros casos como el de Wiggle o Chain reaction Cycles han afrontado duras crisis motivadas sobre todo por el paron de sus ventas por el Brexit y las tasas aduaneras que provocaron que su precios no fueran competititvos.


Estados Unidos: desaparición de tiendas emblemáticas


En Estados Unidos, el panorama no difiere significativamente. Varias tiendas independientes con décadas de trayectoria han cesado operaciones. Además, grandes operadores han reducido presencia física.


Varias ubicaciones de REI cerraron por bajo rendimiento. La marca premium Rapha anunció el cierre de múltiples espacios físicos en Estados Unidos y Reino Unido dentro de su proceso de reestructuración.


Estos espacios cumplían una función más allá de la venta: eran centros comunitarios para ciclistas locales, lo que amplifica el impacto social de su desaparición.


Factores macroeconómicos que agravan la situación


La crisis del sector no puede entenderse sin el contexto macroeconómico global. Inflación persistente, tipos de interés elevados, encarecimiento del crédito y aumento de costes energéticos han afectado tanto a empresas como a consumidores.


El comprador actual es más prudente, prioriza gastos esenciales y retrasa decisiones de compra en productos de alto valor. Esta cautela ha ralentizado la reposición de bicicletas y componentes.


El segmento de bicicletas eléctricas


La bicicleta eléctrica fue uno de los motores del crecimiento durante la pandemia. Sin embargo, su precio elevado la hace especialmente sensible a la desaceleración económica.


El exceso de oferta y la reducción de incentivos públicos en algunos países han provocado ajustes importantes. No obstante, a largo plazo, el segmento e-bike mantiene potencial estructural debido a la transición hacia movilidad sostenible.



Consolidación y perspectivas futuras


El proceso actual puede derivar en mayor consolidación del sector. Es probable que se produzcan fusiones, adquisiciones y desaparición de pequeños actores incapaces de sostener márgenes reducidos.


Las empresas que sobrevivan probablemente lo harán mediante:

El crecimiento futuro será más moderado, pero potencialmente más sostenible.
Optimización de inventarios.
Digitalización del canal minorista.
Diferenciación de producto.
Mayor control financiero.


Conclusión


La industria global del ciclismo atraviesa una transformación estructural tras el auge extraordinario de la pandemia. Las pérdidas económicas y el cierre de tiendas en Europa y Estados Unidos reflejan un proceso de ajuste necesario tras años de expansión acelerada.


Sin embargo, los fundamentos de largo plazo permanecen sólidos: movilidad sostenible, salud pública, deporte y turismo activo continúan impulsando el interés por la bicicleta.


El desafío para 2026 y los años siguientes no será volver al crecimiento explosivo, sino construir un modelo equilibrado, eficiente y resiliente que garantice estabilidad financiera y sostenibilidad en el tiempo.


No hay comentarios:

Comenta este articulo