De la crisis a la desaparición: cuando las advertencias se convierten en realidad
Si a comienzos de 2026 la industria mundial de la bicicleta vivía una situación delicada marcada por exceso de stock, caída de márgenes y una feroz guerra de descuentos, el panorama de finales de año demuestra que la crisis era mucho más profunda de lo que muchos quisieron reconocer.
Lo que entonces eran rumores de reestructuraciones, refinanciaciones y ajustes internos se ha transformado en cierres, concursos de acreedores y desaparición de marcas históricas como recogiamos en este articulo en el mes de Febrero.
El caso más doloroso ha sido probablemente el de Ghost Bikes, una de las referencias europeas del MTB durante las últimas décadas. Tras el colapso de la matriz Accell y un proceso de búsqueda de inversores que no logró encontrar una solución viable, la marca alemana ha cesado definitivamente su actividad. El procedimiento de insolvencia se abrió oficialmente el 1 de noviembre de 2026 y la empresa ha iniciado la liquidación ordenada de sus activos tras no encontrar un comprador capaz de garantizar su continuidad.
La situación de Lapierre tampoco invita al optimismo. La histórica firma francesa, fundada en 1946 y una de las últimas grandes marcas con producción y desarrollo en Francia, solicitó su entrada en concurso de acreedores durante el verano de 2026 tras la caída de Accell y el deterioro continuado del mercado. Aunque la compañía mantiene su actividad y busca nuevos inversores, su futuro sigue dependiendo de encontrar una solución financiera que garantice su supervivencia.
Pero incluso marcas aparentemente más sólidas están acometiendo profundos ajustes estructurales. Cannondale, uno de los nombres más emblemáticos de la industria ciclista estadounidense, ha anunciado el cierre de su histórica sede de Wilton (Connecticut), poniendo fin a más de medio siglo de presencia en el lugar donde nació la marca. La compañía trasladará su dirección global a los Países Bajos dentro de una estrategia de concentración de operaciones impulsada por Pon.Bike. La reorganización afectará a más de un centenar de empleados y supone un cambio histórico para una firma considerada durante décadas uno de los grandes iconos de la innovación ciclista.
A ello se suma una decisión especialmente simbólica para el mundo del MTB: el cierre de Cannondale Factory Racing, uno de los equipos más longevos y exitosos de la Copa del Mundo. Tras más de treinta años compitiendo al máximo nivel y contribuyendo al desarrollo tecnológico de numerosas bicicletas de la marca, el proyecto desaparecerá al finalizar la temporada 2026.
Una crisis que ya no puede considerarse coyuntural
Durante meses la industria confió en que la situación se resolvería mediante descuentos, reducción de inventarios y ajustes temporales. Sin embargo, la desaparición de Ghost, las dificultades de Lapierre y las profundas reestructuraciones de Cannondale demuestran que estamos ante un cambio mucho más profundo.
El extraordinario crecimiento vivido durante la pandemia provocó inversiones, ampliaciones de capacidad productiva y previsiones de ventas que posteriormente resultaron imposibles de sostener. Cuando la demanda regresó a niveles más normales, muchas compañías quedaron atrapadas entre almacenes repletos de producto, márgenes cada vez más estrechos y unos costes financieros muy superiores a los de los años anteriores.
La gran pregunta ya no es qué marcas tendrán que reestructurarse, sino cuáles lograrán adaptarse a una nueva realidad donde vender más bicicletas no siempre significa ganar más dinero.
Porque si algo nos ha enseñado 2026 es que ninguna marca, por histórica que sea, puede considerarse inmune.
Cuando la crisis llega a la calle: el difícil momento del retail ciclista español
Sin embargo, quizá uno de los indicadores más preocupantes de la situación actual no se encuentra únicamente en los fabricantes. La crisis también está golpeando con fuerza al comercio especializado, tradicionalmente considerado el termómetro real de la salud del sector.
Durante los últimos meses hemos asistido a una sucesión de cierres, concursos de acreedores, reducciones de estructura y replanteamientos estratégicos que afectan a algunos de los nombres más conocidos del ciclismo español.
La cadena Mammoth, uno de los principales referentes del retail ciclista nacional, ha cerrado cuatro establecimientos durante el verano de 2026 como parte de un proceso de reajuste de su red comercial.
En Barcelona se ha despedido Espai Bici, un proyecto emblemático con 25 años de historia que durante décadas fue punto de encuentro para miles de ciclistas urbanos y de carretera.
También ha bajado la persiana Bicicletas Carreira, histórico establecimiento de Lugo que acumulaba más de treinta años de actividad.
La situación ha sido especialmente complicada para Santafixie, una de las compañías españolas más conocidas en el negocio online de bicicletas y componentes, que entró en concurso de acreedores durante 2026, reflejando que las dificultades no distinguen entre comercio físico y digital.
Otros proyectos como Gravel Planet Store en Barcelona o determinados espacios comerciales impulsados por Escapa han tenido que redefinir su presencia comercial en un mercado marcado por los descuentos permanentes y la presión sobre los márgenes.
En Madrid, nombres históricos como Karacol Sport también han protagonizado procesos de reestructuración que evidencian cómo incluso los comercios con una sólida trayectoria se ven obligados a adaptarse a una nueva realidad.
A ello se suman cierres con un importante componente generacional, como el de Ciclos Aragón en Zaragoza, referente del ciclismo aragonés durante casi medio siglo, cuya desaparición pone de manifiesto otro problema añadido del sector: la dificultad para encontrar relevo empresarial.
La cadena OnBike ha reconocido igualmente una reducción de estructura, personal y puntos de venta para adecuarse a un mercado muy diferente al vivido durante los años posteriores a la pandemia.
Por otro lado, el grupo Pon.Bike decidió poner fin a la actividad de Bicimax como distribuidor para España, Portugal y Andorra, apostando por modelos más directos para marcas tan relevantes como Santa Cruz, Cervélo, Reserve o GT. Una decisión que ilustra cómo también está cambiando la relación entre fabricantes, distribuidores y puntos de venta.
Vista en conjunto, la fotografía resulta difícil de ignorar. No estamos hablando de un único cierre aislado ni de una empresa concreta que haya gestionado mal una determinada situación. Estamos viendo cómo fabricantes, distribuidores, importadores y tiendas especializadas afrontan simultáneamente problemas similares: caída de ventas, exceso de stock, pérdida de márgenes, incremento de costes financieros y un consumidor mucho más prudente que hace apenas unos años.
La gran preocupación para el sector es que muchos de estos negocios eran perfectamente viables antes de la explosión de la burbuja postpandemia. Su desaparición demuestra que la crisis actual no es únicamente un ajuste de mercado, sino una transformación profunda de toda la cadena de valor del ciclismo.



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